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Brittany Morrow: comprometida en apoyar a las mujeres riders



Nuestra serie «Las mujeres en la industria de los deportes motorizados», que destaca las dificultades y los logros alcanzados por las mujeres que forman parte de un sector dominado por los hombres, había sido prevista como un proyecto anual con artículos mensuales que arrancaría el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. Eso fue hace dos años. Desde entonces, la serie continuó exitosamente, pues hay muchas historias más para contar y muchas más fuentes de inspiración.

Brittany Morrow no solo es una fuente de inspiración, también se siente inspirada: “Creo de verdad, que siempre hay más para aprender y experimentar, nuevos lugares para explorar, nuevas habilidades que dominar y nuevas conexiones que crear”, ​​comentó. En su rol como mentora del movimiento en “Women of On-Road” (o “la ruta en femenino”, en español), es monitor, instructora de motociclismo desde 200, directora y consejera de eventos, y estas actividades le permiten compartir esta creencia con los demás. Basándose en su considerable experiencia y su amplia creatividad, se propuso el objetivo de inspirar y capacitar a las personas para que aprovechen al máximo la conducción de motos, ya sea que recién estén descubriendo el deporte o lo hayan practicado por años.
 

Su forma de ver al sector es a la vez reflexiva y optimista. Después de superar sus propias dificultades, entre ellas un accidente casi mortal a la edad de 20 años, ya cuenta con enormes logros y parece estar bien equipada para llegar aún mucho más lejos. Para saber más, continúa leyendo.
 

Un cambio de actitud y de perspectiva en curso
 

Igual que en todos los sectores donde predominan los hombres, imponerse en el mundo de los deportes motorizados cuando se es mujer, no resulta fácil. A veces, me da la impresión de tener que trabajar muy duro para convencer a la gente de que sé de qué estoy hablando, y tengo que desplegar mi currículum incluso antes de que empiecen a escucharme. Otras veces, tengo la impresión de que nada de lo que digo se toma en serio o no vale tanto como lo que dicen mis colegas masculinos.
 

Sin embargo, estoy empezando a ver grandes cambios positivos. Cada vez más empresas empiezan a integrar verdaderamente la idea de que las mujeres también son consumidoras y que, sencillamente, tenemos necesidades diferentes. Se esfuerzan por entender mejor a las mujeres y, por lo tanto, nos escuchan y aprecian nuestras contribuciones. Es muy emocionante y alentador ver el cambio llegar frente a mí.
 

Cada vez más y más mujeres solicitan y obtienen puestos en el sector. Esto me hace creer que, colectivamente, empezamos a estar convencidas de que tenemos nuestro lugar. Hubo cambios graduales que, en conjunto, empiezan a marcar una gran diferencia. Hay menos parcialidad en la manera en cómo somos tratadas. Las candidatas a los cargos políticos ya no son juzgadas por su físico, las modelos pueden estar al volante de un vehículo y ya no decorándolo sobre el capó. Todavía no es perfecto, pero me doy cuenta de que cada día avanzamos más en el tema de la igualdad.
 

Igualdad significa aceptar a la otra persona tal cual es


Para llegar a eso, debe haber una aceptación colectiva de que todas las personas son iguales, aunque diferentes, y que la contribución que cada individuo pueda hacer es válida, y eso es todo. Durante demasiado tiempo, las mujeres del sector tuvieron que comportarse como “uno de los muchachos” para sobrevivir, yo incluida. Pero todos los sexos deben dejar de ejercer presión sobre los otros –y sobre nosotros mismos– y de esperar que uno se comporte de una cierta manera, que uno se vista de cierta manera, que uno tenga un determinado aspecto o que uno sea una cierta persona. Ser femenina no se limita solo a un conjunto de cualidades y de criterios preestablecidos: posiblemente corro más riesgos que otras mujeres o me interesa ver las carreras más que a ellas, pero eso no me hace menos mujer. Ahora lo sé. Las mujeres pueden ser todo lo que quieran, ir adónde quieran, hacer de todo.


No obstante, el camino para llegar a la cima será difícil, ¡pero la vista desde arriba realmente vale la pena! Y no debemos olvidarnos de llevar a otras personas con nosotros. Debemos esforzarnos por mejorar todos los días, mientras seguimos luchando por lo que queremos. Debemos acordarnos de pedir ayuda cuando la necesitamos, y admitirlo cuando no tenemos la respuesta, y luego ir en su búsqueda. Ante todo, debemos tener siempre en mente que, pese a nuestras dudas y nuestros miedos, tenemos un valor ilimitado.
 

¡Juntas, las mujeres pueden ir a todas partes!


Las mujeres son tan poderosas y los lazos que entretejen son indestructibles. Formo parte de un grupo de mujeres que crean contenido ligado a las motos o que trabajan en el sector de los deportes motorizados. Compartimos sin cesar las historias y los éxitos de cada una en las redes sociales, escribimos artículos para los blogs de las otras, nos seguimos y nos apoyamos las unas a las otras en general.


Quiero crear un ciclo autosostenible y autosuficiente. Las mujeres merecen, y deben, ser mentoras y mentorizadas. Mi meta principal como mentora en el movimiento “Women of On-Road” es alentar y formar a mis colegas conductoras hasta que ellas mismas se transformen en mentoras. 


Entretejer lazos es verdaderamente importante. Soy la directora nacional de un evento multicentros que reúne mujeres (y donde también se admiten hombres) para recorrer la ruta en un fin de semana, donde uno puede hacer amistades que duran toda la vida. Me encanta ver a las participantes, las voluntarias y los empleados crecer con estos eventos, ver los lazos que ellas crean para hacerse mentoras y líderes. En un futuro cercano, me imagino que otras experiencias basadas en las relaciones humanas tendrán lugar en el mundo. El año 2020 nos enseñó la importancia de vivir una vida que nos estimule y de tener vínculos con los demás de una fuerza que no se puede romper. Cuando las personas se sienten apreciadas, se les abre la posibilidad de hacer cosas maravillosas, y pienso que las generaciones más jóvenes están dispuestas a asombrar al mundo con innovación, su entusiasmo y su pasión por la vida. ¡Estoy ansiosa de que suceda!

 

“Las mujeres merecen, y deben, ser mentoras y recibir mentoría”.